Todos los pueblos antiguos del mundo crearon una estructura religiosa para darle significados a su vida espiritual. Nuestros antepasados tenían a sus milenarios dioses, comunes entre sí, sólo cambiaban de nombre según el pueblo, pero en esencia eran los
mismos para todos.
En nuestro país es relativamente poco lo que se sabe respecto a estas creencias en épocas antiguas, pero se tiene alguna información del tiempo cercano a la Conquista gracias a los escritos realizados por los frailes y a sus informantes. Se ha demostrado que existía la idea de que el cuerpo debía mantener en delicado equilibrio entre dos calidades: el calor y el frío.
Ambas nociones difieren de nuestro actual concepto de temperatura.
Se atribuía a los alimentos la propiedad de ser “fríos” o “calientes”, debido a lo cual podían intervenir en el equilibrio corporal.
En la actualidad gran parte de este complejo de creencias se encuentra vivo, y los estudios etnográficos lo identifican con facilidad. Por ejemplo, el pulque era y sigue siendo considerado como una bebida que calienta el cuerpo de los hombres que trabajan y el de los ancianos.

Otros alimentos formaban parte de la vida religiosa, como el huautli o amaranto, cuya semilla tostada y reventada semejaba las “palomitas” de maíz. Se le agregaba miel de maguey y con la pasta resultante se moldeaban figuras que en algunas festividades representaban a un dios.

Debido a que el maíz era la base de la comida indígena, existían muchas deidades consagradas a él y a las que se rendía culto, los antiguos mayas pensaban que los dioses, en un momento de aburrición, habían decidido crear seres que los alabaran y habitaran el maravilloso lugar de su autoría. Creando primero un hombre de barro, que resultó débil y se resquebrajó; luego uno de madera, que no tenía movilidad ni inteligencia; decidieron crear un hombre con masa de maíz, el cual resultó inteligente, ágil y capaz de alabar y agradecer a los dioses por su formación. «Era un ser que pensaba, hablaba como un ser perfecto, pudo ver y su mirada se elevó hasta el cielo, y agradecido elevó plegarias a los dioses, testimoniando su agradecimiento. Y así quedó el mundo hasta nuestros días»

Con el maíz se elaboraron varias cosas como por ejemplo, tortillas, tamales, tlacoyos y otros antojitos, chocolate, atole y pinole, todos ellos se elaboraban con masa de nixtamal, miel de caña, hojas para envolver los tamales, Con el frijol se elaboraron varias cosas como por ejemplo: cocido en caldo, como harina, como relleno de tamales y tacos, con chile hervido con sal y epazote Semillas de Amaranto o alegría: molido hasta hacer una harina muy fina que luego se amasaba con maíz y miel para hacer panes o figurillas de dioses y montañas que luego de ser adoradas se sacrificaban y consumían en ceremonias y rituales.
Uno de los animales que eran parte de la cacería, en casi todas las tribus mesoamericanas, fue el venado y de este animal va a proceder un guiso que hasta la fecha actual sigue haciendo las delicias de los mexicanos: la barbacoa. Este animal, después de cazado lo preparaban de la siguiente forma:
“Lo cocían por un procedimiento que todavía se usa y consiste en hacer un grande hoyo en la tierra, en el cual se pone un fondo de piedras sueltas y lumbre, hasta que las piedras se ven rojas; entonces se coloca sobre ellas una capa de pencas de maguey y encima el venado que va a cocinarse; éste se cumbre con otra capa de pencas y después se cierra el hoyo con tierra y se deja así toda la noche. La carne toma de estar manera un cocimiento delicadísimo”.

Con la obtención de estas carnes se elaboraban varias cosas como por ejemplo: venado, conejos, liebres, tapir, pecarí, armadillo, tuzas, topos, ardillas, guajolote, serpientes, gusanos, insectos varios como larvas, hormigas faisán, codorniz, patos, garzas, grullas, gansos, iguana, ranas, culebras, lagartijas, peces de agua dulce y de mar y mariscos.
Dulces: se elaboraban con mieles diversas y semillas o frutos. Frutos: tunas, zapotes, zarzamora, ciruela americana de carozo grande, guanábana, mamey, papaya, tejocote, capulín o cereza de tierra, nanche, guayaba, piña, aguacate, papaya, y otros. Las bebidas fermentadas que se elaboraban eran la más famosa es el pulque de maguey.
También se elaboraron jugos de frutas y con miel y corteza de árbol.

Otra de las riquezas gastronómicas mexicanas lo fue el chocolate, a través del tratamiento del grano del cacao. Hablar del chocolate es muy profundo y extenso, por lo cual sólo diremos que hizo las delicias en un inicio de los reyes nahuas y de la nobleza –los pillalli-, después paso a ser procesado en los conventos.

¿Ya notaste algo? !así es¡ mucho de lo que pudiste leer esta presente en nuestra dieta diaria. Podemos decir que aun conservamos nuestras rices alimentarias. Pero, donde queda el cerdo, la res, el pollo, pues espera nuestro próximo post para saber como es que los conocimos.